No me llames feminazi solo por mi autoestima.

Refracción es una columna sobre periodismo, cultura y atardeceres en Sonora. Se publica todos los jueves en Proyecto Puente.

En la actualidad se comprenden y defienden mejor

los derechos humanos de las mujeres y las niñas,

pero todavía es necesario que estos se vuelvan una realidad

para todas las mujeres y todas las niñas.

Sin discriminación. Sin violaciones. Sin excepciones.

 Beijing20.unwomen.org

Ví el video en mi perfil de Facebook. Y es que conozco a su esposa. Yo estaba de vacaciones y dije: lo veo más tarde. Luego, lo ví de nuevo pasar frente a mí, y de nuevo, una vez más compartido por mis contactos y de pronto empiezo a ver en Twitter notas de los principales medios de comunicación a nivel internacional hablando de ese video al que no le dí play desde el primer momento. Es que uno se acostumbra a todo lo que tenga la palabra feminista. Escucho la cumbia en este momento titulada: Feminazi.

La autora es Renee Goust, y he estado conversando con ella sobre su percepción del impacto que ha tenido esta pieza y sus razones, más allá de las obvias señaladas por las agendas internacionales del mundo. El término “Feminazi” fue instituido por el republicano de ultra derecha Rush Limbaugh en 1992, para describir a las mujeres que en ese momento luchaban por el derecho a decidir sobre su sistema reproductivo y su cuerpo.

“Me han llamado machorra, zorra y he recibido amenazas por la pieza. Creo que esa es la razón por la que muchas mujeres dicen que no son feministas o no defienden sus ideas, porque tienen miedo a recibir estos insultos o a quedar mal con los hombres que tienen estas ideas. La palabra feminazi la escucho constantemente y a veces de gente altamente educada, con maestrías y doctorados. Y no soy la única”. Comentó Reneé en entrevista para Verne, de El País.

Renee nació en Tucson, Arizona, Estados Unidos y creció en Nogales, Sonora, México. De niña cruzaba la frontera a diario para estudiar en el primer mundo e inició sus estudios de piano a los 9 años de edad, aprendió a tocar guitarra de forma autodidacta a los 14 años y estudió canto en la Universidad de Guadalajara. Su formación bilingüe y bicultural de nacimiento despertó en ella el interés por otros idiomas, así que estudió francés e italiano en el extranjero.

Goust ha producido dos Extended Plays digitales: Grayscaled con piezas acústicas de corte sombrío, y Disarming Void un álbum de post-rock instrumental y poesía spoken word. Ha compartido su música en escenarios de los Estados Unidos, Mexico, y Francia. Su trabajo actual integra valses, baladas y por supuesto las rancheras, pasando por el pop acústico, el rock, el huapango y la cumbia. Sus letras son introspectivas y reflexivas, tocando también temas como la equidad de género, justicia social, amor y desamor. Renee producirá su próximo material discográfico durante el Otoño del 2016. La esposa de Renee se llama Astrid, Maestra en Ciencias Sociales, sonorense, con una inteligencia y compromiso para el desarrollo cultural envidiable.

Renee ha puesto con esta cumbia, el debate de nuevo en la mesa sobre un tema que no es sencillo ni tibio. Más bien, creo que a veces algunas de nosotras le sacamos la vuelta por comodidad o miedo. Y es que seamos sinceras, si en el mundo hay personas que no comprenden totalmente la lucha por los derechos de las mujeres, en México, en Sonora, la cosa se pone aún más caliente. Y a veces, más que los hombres, somos las mismas mujeres las que nos metemos en pleitos complicados por comprender de lo que realmente se trata esto que la cumbia Feminazi nos plantea en la cara.

Mientras termino de escribir ya escuché la cumbia 3 veces en mis audífonos. En cada una de ellas escucho nuevas formas y recuerdo cuando a mí me pasó algo parecido alguna vez que defendí mi postura ¨feminista¨ frente a alguien. Era una persona con altos estudios precisamente como menciona Renee. Se me había olvidado. Tal vez me amedrenté y dudé. Por que el miedo, miedo de que yo no estuviera en lo correcto, miedo porque tal vez mis argumentos no eran del calibre de los que me enfrentaban… el miedo es la mejor arma para ganar una batalla. Y el miedo afectó mi autoestima. Caí en la trampa. Muchas lo hemos hecho. Pero precisamente la frase que cierra la cumbia es: No me llames Feminazi no, solo por que mi autoestima ya te amenazó.

El video se publicó el 27 de julio en el Facebook de la artista y hasta el día de hoy se ha reproducido más de 200,000 veces, ha sido compartida por más de 5000 usuarios así como de diversos medios nacionales e internacionales. El efecto que está logrando esta cumbia, no solo es sobre un tema de interés común como lo son los derechos de la mujer, si no de cómo los mecanismos de difusión para una causa, pueden lograrse a través del poder de la réplica uno a uno. Y ese, es el modelo que hemos subestimado. Las grandes peleas, más que masa muscular, requieren un ágil juego de pies. Gracias por recordarnos eso Renee.

Puedes seguir a Renee Goust en sus redes sociales de Facebook y Twitter 

 

 

 

 

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