Pare de resistir a los musicales.

Nokta es una columna cultural semanal y se publica todos los viernes en sección Acentos de Tribuna Sonora. (Imagen de portada tomada de The New Yorker

Quinientos veinticinco mil seiscientos minutos… frase básica para cualquiera que se diga fan de los musicales en esta vida. La semana pasada mientras manejaba en la carretera Hermosillo-Obregón, en el playlist salió la canción de Rent, a la cuál mi copiloto cantaba y se movía con precisiones quirúrgicas de interpretación. Desde ese fin de semana, todos los días pongo en mi Spotify: Seasons of love en loop y canto y bailo y actúo mientras me cambio, me maquillo y me preparo para salir a la rutina del día.

En mi primer año en la Universidad tuve la suerte de coincidir con el momento en que la maestra Dommy Flores iniciaba los montajes de comedias musicales y como a mí ya me gustaba la danza y la música, el teatro me entró automáticamente (además que lo del drama se me da sin esfuerzo) por el repertorio básico de este género: Vaselina, Jesucristo Súperestrella, Cats… después seguí de cerca Los Miserables, Chicago y cuando la lista presencial se me acabó, giré a buscar en línea más cosas y más obras musicales.

Yo, en mis 18s-20s, esperando indicaciones sentada en el escenario en un ensayo general de una comedia musical.
La maestra Dommy Flores en reuniones de montaje de comedias musicales en ITSON.
Yo y Humberto Mendivil en Vaselina. Esa función se me rompieron los zapatos.
Yo, en el personaje de Maria Magdalena en Jesucristo Súperestrella.
Yo, en el personaje de Demeter en Cats. (Gata amarilla, al lado derecho enseguida de la gata blanca, mi querida Cristy)
Yo, en Cats.

Cada vez que escucho The Circle of life de The Lion King, o la banda Sonora de Aladino o pongo a Barbra Streisand soy muy feliz. No sé si les pasa, pero los musicales tienen una magia que te hace sentir parte de una comunidad muy específica, las características de las personas que son adictas a ellos son bastante interesantes. Por lo general son parte de una tribu exótica unida por la adrenalina que ofrece actuar, cantar y bailar al mismo tiempo mientras expresas todo lo que podrías hacer de forma normal en un discurso lineal pero con luces, coreografías, ademanes y notas altas.

En los musicales hay pretexto de ser cursi, fachoso y espectacular, esas cosas que por lo general no nos permitimos de forma natural. La La Land se perfila como la favorita para ganar varios premios este domingo… sin embargo, un amigo en el que confío plenamente para recomendaciones de películas, le dió una muy mala calificación a la peli en su facebook y eso que a él le gustan las cosas fachosas. Entonces, no sé que esperar cuando la vea.

Pero bueno, Moulin Rouge no me fascinó desde el principio y sin embargo siempre regreso a ella y canto Sparkling diamonds en ocasiones cuando voy manejando. Anna Karenina en la versión fresa que hizo Keira Knightley estuvo horrorosa pero reconozco que la idea era buena, mal lograda pero era una idea. Sin embargo NO PUEDES intentar darle el toque de musical o escénico a una joya como esa. La recuerdo y me vuelvo a poner mal.

Y así podemos continuar con la guía didáctica para amar u odiar a los musicales… lo que podemos rescatar de esta charla entre usted y yo, es que seamos sinceros: cuando uno se enamora alucina música de fondo en su mente, le dan ganas de bajar bailando las escaleras o subirse a un barco a cantar la rola de Titanic; cuando la energía de la justicia o la injusticia le llega a uno a los huesos, se puede escuchar el ritmo de nuestra respiración a la par de los golpes del corazón ya sea por ira o por sentirse héroe. Cuando uno se desploma en la tristeza y se experimentan episodios intensos sea los que sean, el silencio interno suena más fuerte que cualquier ruido, la mente se colapsa y la sangre pesa en el cuerpo… aceptémoslo, nuestras vidas son un musical, solo que no hay iluminación específica ni producción como la de Hollywood, la música no se escucha en el ambiente (en ocasiones sí) y si se pudiera, el tráfico sería parte de una gran coreografía.

Admítalo: vivimos constantemente en un musical y en lugar de luchar contra ello, mejor únase a las filas de los fans. Aquí está su micrófono y sus zapatos de tap, ándele, aquí está su pie: 5,6,7,8… que tengan un lindo fin de semana, y como dicen los de Rent: mida su vida por amor. Por temporadas de amor. Besos.

P.D. Aquí les dejo mi playlist en Spotify de musicales… por si alguien se siente aventurero (a) hoy.

Jesucristo Superestrella, versión universitaria ITSON. Grupo de Teatro Paradigma. Dirección Dommy Flores.
De las mejores experiencias y recuerdos de mi vida. Jesuscristo Súperestrella en mi etapa de universitaria.

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