Me convertí a la danza por mi deseo de volar. (Con especial cariño para Humberto Mendivil)

Nokta, hablemos de cultura es una columna cultural semanal y se publica todos los viernes en Tribuna Sonora.

Dentro del catálogo de las diversas religiones de la humanidad, la danza es mi favorita. Los códigos de esta comunidad conformada por los seguidores de esta creencia son abiertos, poderosos y sanadores.

Ofrecen protección contra todo tipo de mal, en especial de todo aquello que amenaza el derecho a la expansión, ya sea de cuerpo, de mente o corazón. No importa quién o cómo seas, la danza siempre tendrá algo para ti y tú podrás ofrecer siempre algo para la danza.

Esta religión apuesta por el desafío de la gravedad, la conexión con el centro de la tierra y la bóveda celeste. La danza es, la mayor y mejor oración que alguien cuyo deseo sea la libertad, pueda invocar.

Para el mensaje del día internacional de la danza 2017, se invitó a la bailarina, coreógrafa y directora artística Trisha Brown quién lamentablemente falleció recientemente y no pudo terminar de configurarlo. Así que a manera de homenaje, este año se han integrado diversas líneas pertenecientes a ella para conformar el mensaje que resuena en todos aquellos amantes de la danza, y que este año, tendrá un sonido especial. Comparto con ustedes el texto:

“Me convertí en bailarina por mi deseo de volar. Trascender la gravedad fue algo que siempre me emocionó. No hay un significado secreto en mis obras. Son un ejercicio espiritual que toma una forma física. La danza proyecta y amplía el lenguaje universal de la comunicación, dando lugar a la alegría y a la belleza, al avance del conocimiento humano. La danza es la posibilidad de crear… una y otra vez… en el pensamiento, en la acción, en la puesta en escena, en la interpretación.

Nuestros cuerpos son una herramienta para la expresión y no un medio para la representación. Esta sensación libera nuestra creatividad, que es la esencia y el don de la capacidad artística. La vida de un artista no termina con la edad, como creen algunos críticos.

La danza está hecha de personas, por personas e ideas. El espectador puede llevarse a casa el impulso creativo y aplicarlo a su vida diaria”.

Está por concluir Un Desierto para la Danza en el estado de Sonora con sede en Hermosillo y en Cd. Obregón, el Festival Danza Cajeme va tomando fuerza poco a poco, desde la comunidad artística que se organiza para celebrar la danza desde la convivencia, el movimiento y la amistad.

En el 2017, la comunidad dancística de Cajeme ha votado por reconocer a Humberto Mendivil por su trayectoria en la danza en nuestra comunidad. No podría estar más de acuerdo. Creo que Humberto ha sido un gran creativo y un gran promotor de la danza y el arte. Su proyecto 311 Studio, ha sobrevivido con éxito las mareas y los vientos que suelen acabar con barcos independientes. Desde el triunfo de haber permanecido de pie, Humberto recibirá este Día Internacional de la Danza aplausos y un papel, los cuales, si no los obtuviera, sería igual de valioso para él y nosotros, porque si algo ha sembrado Humberto en esta comunidad, es ser colega, compañero y amigo, apoyando, compartiendo y trabajando siempre. Así que con aplausos o sin aplausos, Humberto Mendivil está respaldado por su trayectoria en la danza, y por lo más importante: quiénes lo queremos y lo admiramos.

Humberto: muchas felicidades, enhorabuena y que la cosecha sea para nuevos bríos para la danza. Necesitamos más valientes cómo tú que desafíen las posibilidades y que demuestren que la danza es un estilo de vida y que los sueños pueden materializarse. Gracias por todo lo que has hecho por la danza en Cajeme. Bravo. Viva la danza.

Amigos con los que bailé y crecí. Los quiero y los admiro. Humberto al extremo derecho de la foto.

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