Kubrick en Cineteca Nacional, parte 1. 

Nokta, hablemos de cultura es una columna cultural semanal y se publica todos los viernes en Tribuna Sonora. 
Acabo de visitar la exposición de Stanley Kubrick en la Ciudad de México. Está increíble. Me tocó recorrerla orbitando con otro grupo de personas que coincidimos en llegar a la misma hora. Era martes a las seis de la tarde. Una pareja joven entusiasmada (creo que talvez estudiaban cine o algo porque llevaban unosapuntes) y un hombre que llevaba una boina, un saco y una camiseta de Kubrick con un gesto en el rostro como si fuera a encontrarse con el amor de su vida en la siguiente sala. 

Había escuchado de Kubrick y sus películas. Pero para serles honesta, no estaba del todo en mi radar… hasta ahora. La verdad es que me da un poco de pena decirlo y si, sé que para los amantes del cine, esta confesión mía es digna de que me dejen castigada en una esquina. Pero nunca es tarde oigan, nunca es tarde.


Empecé a ver poco a poco las películas de Kubrick desde Febrero en mis espacios de los fines de semana para prepararme para visitar la exposición. Comencé a leer más de él, a analizar todo lo que dicen que hizo y a revisar la propuesta expositiva que se encuentra en la Cineteca Nacional así como su campaña de difusión. 
Desde que uno pone un pie en Cineteca Nacional sientes la vibra y la energía que no se percibe en otroslugares. No es un museo, no es un teatro, no es un foro… es cómo esta especie de recinto místico donde todos los que se encuentran por ahí son como una gran legión de guardianes de costumbres, rituales y recetas para el goce muy específicas que solo ellos conocen. Tal vez lo veo así porque en mi familia nunca me inculcaron la pasión por el cine, y yo tampoco le he dedicado mucho tiempo…de nuevo: nunca es tarde. 







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