Día de muertos

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Bebe, sonríe, apaga la luz y se va. Día de muertos.

Originalmente publicada el 2 de noviembre de 2012 en www.erikatamauratorres.wordpress.com Escucho mientras escribo, a Dario Marianelli, escucho la fabulosa banda sonora de Jane Eyre. Música preciosa. He estado escuchando el OST de Anna Karenina del más reciente remake, del mismo Dario, pero definitivamente para este día, para este nokta, la música de Jane es la que me tiene en un dulce trance: el piano, el violín… la cadencia. https://youtu.be/fiOTwfSykso Si pueden, escúchenlo, basta que abran youtube y lo tecleen. Así. Dario Marianelli. Listo. Pueden acompañarme mientras escuchan, y platicamos. Tengo ganas de pan de muerto. Pero del bueno. Pan con azúcar. Pan recién salido del horno calientito, con algo de mantequilla y azúcar… alguien me mencionó antenoche en Twitter diciéndome que eso era lo más cercano al paraíso… no lo dudo ni tantito. Bueno, lo cierto es que hoy es puente. ¿Por qué? Pues porque es día de muertos. ¿Y…

Día de muertos entre los yaquis.

Ayer se inauguró una exposición en la sala temporal del Museo de los Yaquis, sobre aspectos que distinguen la forma en como la etnia Yaqui celebra la tradición sobre la celebración del día de muertos. La museografía estuvo a cargo de los Alberto Sánchez, con la asesoría del Profr. Silverio de la comunidad Yaqui, quienes señalaron la característica guerrera del pueblo, elementos que se pueden apreciar en la exposición. Tienen que darse el tiempo y visitar el museo, la exposición permanecerá a finales de noviembre y aparte, pueden desayunar, comer o cenar eligiendo algo muy rico en la cafetería del museo y disfrutarlo bajo las enramadas cerca del gran y hermoso árbol del patio del museo que me tiene enamorada. Felicidades a todo el equipo del museo de los Yaquis que tan amablemente siempre nos hacen sentir como en casa.

Que me importa la muerte, si no me importa la vida?

“…la muerte nos venga de la vida, la desnuda de todas sus vanidades y pretensiones y la convierte en lo que es: unos huesos mondos y una mueca espantable. En un mundo cerrado y sin salida, en donde todo es muerte, lo único valioso es la muerte. Pero afirmamos algo negativo. Calaveras de azúcar o de papel de China, esqueletos coloridos de fuegos artificiales, nuestras representaciones populares son siempre burla de la vida, afirmación de la nadería e insignificancia de la humana existencia. Adornamos nuestras casas con cráneos, comemos el día de los Difuntos panes que fingen huesos y nos divierten canciones y chascarrillos en los que ríe la muerte pelona, pero toda esa fanfarronada familiaridad no nos dispensa de la pregunta que todos nos hacemos: ¿qué es la muerte? No hemos inventado una nueva respuesta. Y cada vez que nos la preguntamos, nos encogemos de hombros: ¿qué me importa…

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