Magdalena de Kino

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Magdalena de Kino, parte II.

La última vez que visité Magdalena de Kino, mi abuela Lola vivía y yo era una niña. Yo me sentaba en los portales mientras ella recorría de rodillas el camino que va desde el atrio hasta el templo, para luego ir a donde estaba él, San Francisco… había que  levantarlo y ahí se cumplía “la manda” al santo. Yo recuerdo haberlo levantado de niña. El miércoles entré al lugar como quién entra a cualquier parte. Sin temor, sin pena. Solo hice una pequeña pausa para intentar recordar a mi abuela. Solo eso. Nada más. Entonces lo tomé con mi mano derecha y sentí el peso de la madera. Lo intenté una segunda vez. Estaba pesado para mí, así que lo intenté una tercera vez usando mis dos manos en su cabeza y sosteniendo el aliento para elevarlo solo un poco. Salí, fuimos a caminar y quise regresar. Traía un sentimiento…

Magdalena de Kino, parte I.

“Cuando dices: palabras ¿qué espacio estás cerrando?, cuando piensas: despacio, ya llegarás ¿adónde?: cuando en tono de sombra alguien murmura lejos: ardes amurallada, eso tan sólo oyes. Y no de qué está hecho ese capullo helado que se te va tejiendo, augur exacto de electricidades, buen conductor y amargo.” -Ida Vitale, “Capullo”, Procura de lo imposible.

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