Lo mismo de siempre, originalmnente publicada en Telemax en Octubre de 2025.
Por Erika Tamaura
IG & X: @erikatamaura
“I’m married to the hustle, sequins are forever.”
-Taylo Swift, The Life of a Showgirl.
En mis veintes, esa etapa en la cual uno lo puede todo y lo anhela todo (al menos en intención) sucedieron la mayoría de las cosas que me definirían como profesionista y ser humano. Una de esas cosas fue el presenciar en primera fila desde mi trabajo en la universidad un desfile interminable de personas que nos traían constantemente conocimiento sobre diversos temas, tendencias de trabajo desde la academia, investigaciones sociales y todas esas maneras extraordinarias que una como hija de pueblo pequeño recibe como si fuesen especias exóticas traídas desde un nuevo mundo. Esa década de mi vida sentaría las bases de mi obsesión por llegar a ser una de esas personas, llevando y trayendo objetos brillantes, descubrimientos, palabras de aliento y brújulas para los demás. Estudié mi maestría y me dediqué a tratar de acumular lo más que cupiera en mis bolsillos sobre teorías y prácticas de campo. Yo deseaba ser aquella persona al frente de la audiencia para decir lo que pensaba o lo que había trabajado sobre temas tan deslumbrantes como el desarrollo cultural.
La vida no me daría la oportunidad hasta 20 años después. Y yo me frustré en el camino. Yo estaba más que lista según mis estándares y esa contención de energía me llevó a hacer catarsis haciendo, haciendo y haciendo. Como yo no era la que estaba al frente, me dediqué a materializar mis ideas: hice, hice e hice. Me la pasaba haciendo. Hasta que fue el momento de parar y comprender que el no producir no era sinónimo de fracasar. Entonces entré en un universo paralelo de reflexión, memoria, replanteamiento, vértigo y en una espiral de cuestionamiento constante acerca de mis capacidades y si de verdad mis intereses del pasado tenían un futuro o si realmente era momento de olvidar lo que en mis veintes había encendido mi corazón.
Descubrí entonces que mi universo paralelo no era tan paralelo y que mi vértigo realmente era mutación… cuando este año comenzaron a apilarse una sobre otra todas las cosas positivas que yo había anhelado desde mi espíritu de gestora cultural al inicio de mi carrera me pregunté: ¿por qué ahora? ¿por qué en este momento? ¿por qué cuando parece que no tengo nada que ofrecer las circunstancias me ponen en la plataforma que yo había admirado y buscado tanto en mis inicios? al parecer, salir de un proceso de reinvención atrae este tipo de sucesos.
Entonces, les doy la bienvenida al “Tamaura Eras Tour” de mi vida. Este año fue un guiño maravilloso sobre el compromiso y las implicaciones que conlleva transformarse en la promesa de tu propio salto cuántico. Debo decir que si soy justa con el guión de mi vida hasta el momento, este era el paso obvio y no lo digo con falso orgullo o pretensión, más bien, desde un lugar de fe sabiendo que el trabajo y las redes que uno construye de buena voluntad siempre encuentran resonancia entre los lugares, las personas, los proyectos… ya sea en el tiempo que uno quisiera o cuando no haya lógica para ello.
Les escribo cerca de que este año tan increíble para mí termine, con el horizonte lleno de posibilidades y compartiendo unos apuntes personales que he guardado en esta temporada para todas las showgirls que al igual que yo están dándolo todo en el escenario:
- No hay que desesperarse esperando el spotlight. A veces caminar con perfil bajo aporta de gran manera al proceso de consolidación.
- Viajar es cansado, no es esa foto estética del café en el aeropuerto junto al boleto de avión, Es más bien incómodo y nos mantiene en constante estado de alerta. Viajar requiere un estado mental y físico de flexibilidad y adaptación. Ten eso en cuenta cuando las cosas nos salgan como deseas. El músculo de la flexibilidad es un requisito al igual que el pasaporte.
- No descuides el lugar al que regresas después del show. Por más que sientas apoyo incondicional de parte de pareja, tu familia y tu hogar, no olvides que ellos también sienten, te extrañan y el irte al ruedo representa un esfuerzo para ti y para ellos.
- La salud es el mejor vestido de lentejuelas. De nada sirve que tengas agenda llena y muchos eventos que atender si tu salud no responde. Con la mirada extra fija en lo que tu cuerpo te pida o demuestre, toma conciencia que conforme avanza la edad, ya una no se sobrepone tan pronto ni tan bien del jetlag, de los horarios y del estar dándote constantemente a la gente.
- No es el previo lo importante, no es el marketing, no es la promoción antes del evento. Yo había olvidado lo que significaba que se abriera el telón y la sensación de estar al escrutinio del público. Toma tu tiempo (yo diría bastante tiempo) en prepararte para el show. La frescura de la improvisación se va secando con los años y la experiencia. En lo personal, ahora encuentro seguridad y templanza en tener un plan ensayado y todo bajo control o al menos, poner el esfuerzo y concentración en intentarlo.
- Y esta última nota que leí en un post de Facebook: para inspirar a otros, no les muestres tus súper poderes, muéstrales los suyos.
Viene una etapa para mí de volver a los escenarios pero ahora desde un ángulo en el que pareciera que tengo mucho que contar porque soy lo que soy, pero realmente me he convertido en lo que soy por las personas que han sido parte de mi historia y es que si hay algo que yo pudiera ofrecer en estos momentos de mi vida, es precisamente por las personas que sostienen una rutina conmigo y me centran en una realidad que me permite ver las cosas de manera objetiva. Soy lo que soy porque cuando la vida me dio lecciones de humildad negándome lo que yo quería me concentré en dar, ayudar, construir, mover, unir.
Recibo el contrato de esta nueva etapa con ataques de ansiedad e inseguridades más que con confeti y luces… porque ahora estoy consciente de lo que implica el tener algo que decir y del compromiso de ser una showgirl… ¿Cómo podríamos pararnos frente a otros y entretener o guiar a lo que sea que haya que ser guiado sin esa veneración y valoración de las tablas que se pisan? La coherencia de vivir lo que uno predica es el mayor show que se pueda dar a este público lleno de expectativas… así que… “Thank you for the lovely bouquet”.
Con amor,
-Erika.
P.D. Originalmente andaba buscando una imágen con plumas y lentejuelas para acompañar esta columna, pero dado la reciente viralidad del Louvre, pensé que no habría mejor showgirl para ilustrar este texto.
Crédito de foto: “The Four Mona Lisas”, 1978, Andy Warhol.
The Andy Warhol Foundation for the Visual Art, Inc.

Deja un comentario