Los nuevos setenta: the new power house. 

Apuntes sobre The Devil Wears Prada 2

Lo mismo de siempre, originalmente publicada en Telemax en abril de 2026.

Por Erika Tamaura 

IG & X: @erikatamaura 

Envejecer es un tema común en cualquier tiempo y en los libros de historia. Pero envejecer en la industria de la moda  es una condena, o más bien, lo era. Meryl Streep se ha encargado de decir en sus recientes entrevistas que The Devil Wears Prada era una película “Chick Flick”, lo cuál se refiere a algo que está dirigido específicamente a la audiencia femenina, usando temas relacionados con amor, romance, éxito, autoestima entre otros tantos que nos “interesan más” a las mujeres y el término se usa de manera casi despectiva dejando ver que esa clasificación en especial por ser para mujeres, denota algo frívolo y banal.

Hasta que Meryl Streep fue Miranda Priestly y esa película dejó de ser de zapatos, vestidos y tipos de cuerpos. 

La primera vez que ví The Devil Wears Prada fue en el avión en mi premiere cruzando el atlántico en un viaje a Barcelona rumbo a clases presenciales de mi maestría. Yo tenía 24 años y toda la sed de triunfo que, mezclada con el nacimiento de las redes sociales y en el umbral de la llegada al mundo del Iphone, el impacto en mí fue tan profundo en el tema de la ambición, la aspiración y mi manía por el café del Starbucks que desde ese momento me consideré parte de ese universo. 

Hay una generación de mujeres que somos producto de veinte años del nacimiento, climax y declive del movimiento “Girl Boss”. Esas mujeres tenemos ahora cuarenta años, rumbo a los cincuenta y los aprendizajes que esa era marcó en nosotras, tienen dos audiencias: las que creen que Miranda Priestly era una jefa despiadada, con ambición desmedida, con estándares imposibles y las que consideran que el verdadero villano siempre fue Nate, el novio de Andy que convertía sus sándwiches de queso en juicios morales. “I wouldn´t care if you were out there pole-dancing as long as you did it with a little integrity”.

El fenómeno de The Devil Wears Prada tiene muchos temas de los cuáles se pueden debatir con diferentes puntos de vista como por ejemplo desde la economía, el capitalismo, la moda, el feminismo, la psicología, el marketing, el liderazgo, los recursos humanos, etc. Para efectos de esta columna voy a elegir solo uno, basándome en la portada de Vogue de Anna Wintour y Meryl Streep. 

En la portada se muestra a ambas mujeres de 76 años, fotografiadas por Annie Leibovitz también de 76 años y vestidas por Grace Coddington de 84 años. Es la primera vez que Wintour aparece en la portada de la revista que ha editado por 40 años y al lado de la actriz que representa una versión inspirada en ella en una película que tuvo muy bajo presupuesto para su producción en 2006 y en la cual nadie quería participar apoyándola debido a que la industria no quería enemistarse ni de broma con Anna, una mujer que representaba una voz indiscutible en los hilos de la moda sobre todo cuando hace veinte años la industria de la moda aún era lo que era. Esta portada, llega en un momento de rebranding silencioso para la revista de la mano de su nueva editora: Chloe Malle, quién también se había desempeñado en el mismo departamento de Vogue al cual llega el personaje de Anna Hathaway en la secuela… guiño, guiño. 

Veinte años después, Mercedes Benz ha sacado un modelo en honor a la película, con placas que dicen: “That’s all”, por señalar el menor gesto en la marea de las demás marcas queriendo ser parte de la cultura que representa una película que pone al centro a un personaje como Miranda Priestley.

Esta película dejó de ser de zapatos, vestidos y tipos de cuerpos cuando Meryl aparece en la escena de la sala de un hotel de Paris sin maquillaje y con los ojos hinchados por llorar al haber colgado el teléfono con su segundo esposo quién le ha pedido el divorcio. “Career-obsessed snow queen drives away another Mr. Priestley”.

Lo que ha significado esta película fuera de la pantalla va más allá de hablar sobre casas de moda, diseñadores y la utopía de Nueva York. Desde mi punto de vista estamos ante el proceso de consolidación de una poderosa narrativa sobre el nuevo paradigma de envejecer en un mundo que cambia de modelo de Iphone cada año. 

Esta película dejó de ser sobre zapatos, vestidos y tipos de cuerpos cuando Meryl Streep sentada en el set de Stephen Colbert usó el famoso suéter de color cerúleo del personaje de Andy mientras hablaba sobre “The Save Act” que prohibiría la votación en Estados Unidos este próximo noviembre a millones de mujeres que llevan el apellido de su esposo, diferente a su nombre de solteras,  cerrando su entrevista diciendo (con esa voz que para el mundo ya jamás será de ella solamente sino también de Miranda) que las mujeres, necesitaban ser escuchadas… especialmente ahora. 

Con amor, 

Erika. 

Crédito de foto: Vista desde el escritorio en la oficina en Vogue de Anna Wintour, mientras sale de la habitación, año 2000. Getty Images. 

P.D. Te recomiendo el segundo episodio de “Entre Equinoccios” un podcast idea original de mi comadre Griselda Robles, en cual platicamos sobre la manera en que estamos habitando nuestros 45-46 años y nuestra negación natural rumbo a nuestra quinta década de vida. Es una producción de Capuccino Radio con música original de Jorge Seldner y se estrena cada 21 de mes. Te dejo el enlace: https://open.spotify.com/episode/1meocH3leW9ISWChcucMx7?si=EhreH91cSy-UGEfhrwKCmg 

P.D.2 Quiero agradecer y reconocer a mi marido que ha tenido que escuchar varias veces en la casa la repetición de la primera película de The Devil Wears Prada cómo si fuera rezo de rosario, así como cada avance y entrevista que lo siento a ver una y otra vez como si se tratara de la primera vez mientras me dice muy pacientemente que: “ya lo vimos”. Gracias porque él es quién ha tenido que escuchar mis pensamientos en voz alta cuando se trata de hacerle la lista diaria de cada nuevo movimiento de marketing que sucede en torno a la película y que compró boletos para la premiere para este 29 de abril desde hace meses. 

P.D.3 El siguiente artículo: “Las mujeres mayores toman el mundo de la moda” en The New York Times es lectura obligada. 

https://www.nytimes.com/es/2026/04/21/espanol/cultura/moda-mujeres-mayores.html

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