Lo mismo de siempre, originalmente publicada en Telemax el 13 de marzo de 2026.
Por Erika Tamaura
IG & X: @erikatamaura
Siempre quise ser esa chica emprendedora que viviría en los aeropuertos, saltando de un viaje a otro, tomando fotos para su cuenta de Pinterest buscando los ángulos de su computadora portátil junto a un vaso de café con la luz del sol amaneciendo por los enormes ventanales que dan a las pistas de despegue, (o aterrizaje… cómo usted guste ver) siempre lo deseé, lo busqué, lo trabajé, lo logré.
Mi idea era sencilla: ir por ahí presumiendo outfits de viajera, bolsas, maletas, porta-pasaportes, lentes de sol, audífonos y llegar a dar talleres a todos lados, viviendo la vida loca de una conferencista de aquí para allá, siendo famosa, durmiendo en hoteles y comiendo en diferentes restaurantes. Qué equivocada estaba y qué difícil es aceptar que las cosas no resultan a veces cómo uno las alucina. Es decir, uno nunca sabe lo que realmente pide.
Darme cuenta que una de las cosas que yo solicité a la vida (en este caso el hecho de estar viajando sin control) me confrontó con mi lista de peticiones que aún no se han cumplido y entonces me cuestioné profundamente lo que según yo quiero.
En mi ambición por pedir ser esa viajera y “tener” ese estilo de vida, no reparé en pensar en lo que habría alrededor de ese deseo: el costo físico y emocional, el cansancio, el tiempo comprometido, la soledad, la ansiedad por los proyectos, el desgaste energético de darse a personas desconocidas, el mal comer, la rutina no rutina, los gastos, no poder descansar cuando necesita, cuestionarse si lo que uno hace es importante para algo y si vale la pena la ausencia continua de los seres amados.
Todas las cosas que he querido en mi vida se me han concedido y creo que hasta este punto he podido tener el capital emocional para hacerles frente, recibirlas y encontrarles espacio en mi historia, y por supuesto que estoy muy agradecida ya sea con la suerte, el destino o el trabajo duro que las han traído hacia mí. Sin embargo, recientemente me he descubierto con menos tolerancia para recibir lo que según yo he querido y he logrado “manifestar”… No sé si sea la crisis de los 45, las hormonas o la húmedad de Houston, pero de repente me encuentro con un respeto excesivo hacia el asunto de querer y pedir.
¿Para qué quiero lo que quiero? ¿Realmente lo quiero? ¿Quiero quererlo?
Hay una sabiduría peculiar en dejar de querer… dicen que a eso hemos venido a este mundo: a aprender a dejar de querer cosas, lo cuál es casi imposible porque las sensaciones que nos provoca lo material y las metas logradas es parte de nuestra humanidad. No pretendo ser una conciencia elevada despegada de esta dimensión, pero cada día que pasa me pregunto para qué tengo lo que he querido y sobre todo, para qué quiero lo que quiero tener… ¿Qué voy hacer cuando esté a mi alcance? y la respuesta es abrumadora y me hace desear meterme debajo de las sábanas para no querer salir en una semana a la calle. Las cosas se nos dan para cumplir una misión con ellas, si no trabajas ese llamado las cosas se acumulan una sobre otra hasta que te roban oxígeno y te quiebran el espíritu; pero contestar esa misión también es agotador y complejo… entonces no hay salida, lo que queda es elegir entre fatigas. La fatiga de no querer y la fatiga de querer.
Bueno y es que para eso es la primavera, para salir del letargo y observar la vida que vuelve a surgir, para lidiar con las alergias y limpiar el clóset. La naturaleza retoma sus ciclos sin que le importe la lógica humana. Sin importarle si queremos o no queremos. Seguimos en movimiento y las estaciones nos marcan los días. Queramos estar aquí, queramos lo que se nos ha dado, queramos con cariño y con rendición. Queramos el querer las cosas están buscando también ser queridas.
Con amor,
Erika.
Crédito de foto: “Seamstress, Whit Sunday Morning” (1882), oil on canvas, 40 x 36 cm, Wenzel Tornøe, Randers Kunstmuseum, Randers, Denmark. Wikimedia Commons. Recuperado de la página “The Eclectic Light Company” https://eclecticlight.co/2020/06/29/asleep-in-the-painting-2-fatigue/
P.D. Les dejo esta playlist para el fin de semana con un guiño sobre algo lindo que estamos preparando mi comadre Gris y yo. https://open.spotify.com/playlist/0S2YxX7pL6Nens59CfhKZk?si=a51153ba147a4556

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