Un vistazo al próximo Encuentro Nacional de Gestión Cultural 2026 en Sonora.
Por Erika Tamaura / colaboradora
Una de mis heridas favoritas en mi colección de inseguridades es la que tiene que ver con ser gestora cultural. Si bien es lo primero que pongo en mi currículum, siempre he tenido un dolor punzante en esa articulación porque nunca he podido marcar la casilla de pertenecer del todo al área académica ni tampoco soy completamente una gestora cultural de a pie. Digamos que soy un híbrido, la Frankenstein de Guillermo del Toro en este mundo dividido entre el sistema nacional de investigadores y los proyectos domésticos con reels de Instagram.
El tema de la gestión cultural desde el área académica me ha causado incomodidad, frustración y temor en mi trayectoria, ya que a veces siento que no encajo en esa conversación. No sé si a ustedes también les pasa, pero cómo que el núcleo académico que maneja los temas de la gestión cultural es cerrado y no por que las personas que están ahí así lo sean, sino porque el universo de la academia nos separa de manera natural a quiénes estamos navegando en diferentes aguas. Por otro lado, el dedicarme por completo a la gestión cultural como sustento de vida tampoco se me ha dado y entonces, no me siento con la autoridad o sabiduría que brinda la experiencia de sostener materialmente proyectos durante el tiempo. De nuevo, soy un especie de fenómeno que camina en el limbo intentando convencerse a sí misma que todo cuenta, todo suma y que todos aportamos de cierta manera al tema, de una forma o de otra.
Tal vez mi tipo de raza es producto de haber tenido mi primer trabajo en una universidad, pero no como personal académico, sino como administrativo. Sin embargo, siempre he tenido un pie en el terreno de la generación del conocimiento formal ya sea dando clases o participando en proyectos, pero nunca siendo parte de tiempo completo de ese club. Durante muchos años trabajé como un gestor cultural lo haría desde el terreno de campo, pero desde una institución, con personal y presupuesto asignados y nunca tuve que preocuparme por realmente batallar con el tema de salir adelante o sobrevivir. Curiosamente, a la par de ello generé diversos proyectos personales, los cuáles no sabía que me definirían hoy en día en mi nueva etapa en mi vida en la cual he tenido que echar mano de todo lo aprendido para poder continuar con mi obsesión por estar en este mundo del desarrollo cultural, ahora desde el emprendimiento personal, buscando alianzas, empezando de nuevo y viviendo de glorias pasadas.
Todo esto era para preguntarles si había alguien por aquí que se sintiera igual que yo al escuchar la invitación para participar en el Encuentro de Gestión Cultural de este año… si es que pudieran sentirse quizá un poco polarizados o tal vez del lado de alguna frontera física o simbólica que pudiera estar separándonos los unos de los otros lo que pudiera poner un poco de obstáculos para el fin de reconocernos cómo un gran sector en el que nos necesitamos mutuamente para debatir, afectarnos, cuestionarnos, admirarnos, abrazarnos. Desde mi punto de vista, la primera polarización viene de este tema relacionado con la academia versus agentes libres en el campo de la gestión cultural.
Cómo dice una amiga muy querida: “la academia no es para todos” y estoy de acuerdo, pero también es cierto que todos tenemos el derecho y quizá hasta la obligación moral de participar en las iniciativas de nuestros centros de estudio y de seguir en un proceso de actualización de conocimiento como estilo de vida. La academia lleva un peso en sus hombros que no todos podríamos sostener ni tampoco nos toca llevarlo. En este sistema nervioso todos tenemos un personaje y un encargo particular desde dónde nos encontremos. El valor de la comunidad cultural que se la está rifando en la realidad más allá del escritorio merece ser vista y analizada por quiénes la estudian y los investigadores necesitan conectarse con quiénes están haciendo que las cosas sucedan. Somos un sector muy poderoso. Necesitamos recordar eso en cada oportunidad.
El Encuentro Nacional de Gestión Cultural México nos convoca del 20 al 23 de octubre de 2026 en Ciudad Obregón, bajo el tema: “Intersectorialidad en la cultura: diálogos en un mundo polarizado”, y en la convocatoria se puede leer lo siguiente en el apartado de la justificación: “en un contexto marcado por profundas polarizaciones políticas, sociales, económicas y simbólicas, la desigualdad en México es una de las más pronunciadas del mundo, con una brecha significativa que fractura el tejido social. Estas dinámicas de separación, lejos de ser abstractas, crean “fronteras” invisibles que erosionan el diálogo y la convivencia. La cultura es, por naturaleza, intersectorial, ya que atraviesa la educación, la economía, la política, la salud y la vida cotidiana, y es inherente a los ámbitos privado, público y social. Su capacidad para dialogar con otros sectores es vital para abordar problemas de una complejidad sin precedentes.”
Hace trece años, el Instituto Tecnológico de Sonora inauguró en Ciudad Obregón el primero de estos encuentros al nacer la Red Universitaria de Gestión Cultural México (RUGCmx), una red integrada por las instituciones de educación superior que tienen programas académicos de gestión cultural. En cuánto supe que el encuentro volvería a ser en el lugar que me tocó ver todo de cerca, compré mis boletos de avión para estar ahí de nuevo. La academia nos está convocando y pone al centro de la conversación nuestras fronteras y la forma en cómo todos nos afectamos mutuamente en nuestros esfuerzos por el desarrollo cultural. Yo quiero estar en ese diálogo. Tú necesitas estar en ese diálogo. Todos necesitamos estar en él.
El encuentro tendrá varios formatos en los cuáles podemos participar tanto cómo audiencia o siendo parte del programa: conferencias, seminarios, simposios, presentación de carteles y novedades editoriales. Una de las conferencias magistrales confirmadas es la de Jorge Melguizo, a quién conocí en el evento de AmeroIbérica, una jornada de cooperación internacional en Planta Uno de Transit Projectes, en Barcelona, España, en el marco de la conferencia mundial de políticas culturales Mondiacult el pasado mes de octubre de 2025. Jorge Melguizo es comunicador social y periodista. Consultor internacional y experto en transformación social de ciudades. Ha sido Secretario de Cultura Ciudadana y Secretario de Desarrollo Social de Medellín, Colombia. Actualmente es asesor de la alcaldía mayor de Bogotá en la Secretaría de Cultura. Recientemente ha realizado conferencias en 2025 en México, Costa Rica, Panamá, Colombia, Ecuador, Chile, Argentina, Brasil y España y ha publicado 30 libros sobre cultura y cultura ciudadana.
- También, se realizó una sesión informativa sobre el evento en el canal de Youtube de la universidad (al inicio hubo algunos detalles técnicos de audio pero luego ya se puede escuchar sin problema):
Elegí compartir esta foto de portada de una obra del artista Henrique Oliveira porque originalmente en mi búsqueda por algo que resonara con el texto, me topé con la imagen del proceso de instalación de la pieza, en la cuál se puede ver el esqueleto que une el resultado, algo así como la fascia del artefacto. Y pues, a final de cuentas, todos nosotros representamos ese tejido que une todo, en este caso, en el tema de la gestión cultural en México.
Mi reconocimiento al esfuerzo y organización por parte de las instituciones y a la comunidad académica que están trabajando de forma incansable para esta reunión. Gracias por hacerlo posible. Y a quiénes vayan a venir a Sonora: van a probar la mejor carne asada y comida norteña del país. Nos vemos en octubre.
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Crédito de foto de portada:
Transarquitetonica de Henrique Oliveira, 2014.
Museo de Arte Contemporáneo, São Paulo, Brazil.
Instalación 5 x 18 x 73 m de madera, ladrillos, barro, bambú, PVC, madera contrachapada, ramas de árboles y otros materiales. Fotografía de Everton Ballardin.
Recuperada de: http://www.henriqueoliveira.com/portu/menu_obras_i.asp?cod_Artista=1
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Erika es ama de casa, gestora cultural, educadora, migrante y periodista cultural.
Originaria de Ciudad Obregón, Sonora, actualmente imagina la agencia de gestión cultural Node Point US desde la frontera sur de Estados Unidos en Houston, Texas.
Colaboradora de Transit Projectes, Socia de la Red SURES programa internacional de residencias para gestores culturales.
IG y X: @erikatamaura / @nodepointus
Correo: nodepointus@gmail.com

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