Ejercicios

Mediodía, medianoche.

Hay callejones que llevan a nuevos rumbos. Bajar, subir, caminar, encontrarse. Hay callejones luminosos, a mediodía, abiertos al cielo. Bajar, subir, caminar, saludarse por los nombres. Recordar una foto, sonreír, escuchar: ¨nos vemos más tarde¨. Subir, bajar, voltear el cuerpo para confirmar la sonrisa. Doblar la esquina, parar un momento… Sentirse en el lugar correcto. Sonreírle a la maleta. Una mesa, un balcón y la noche. El frío detrás y las palabras.  Palabras, palabras. Una breve pausa para reconocerse. Una caminata, una puerta… una cercanía. Hay callejones del beso, callejones oscuros y callejones con luces amarillas. Hay callejones interminables y efímeros que encierran el camino más largo y el más corto. Hay callejones con piedras que uno pisa como pequeñas nubes que se saltan cuesta arriba. Y pensar que este no es el callejón del beso, decirse. Ése, está al otro lado, en la otra…

La parte que queda de mi alma.

Debajo de mi almohada hay un lago donde viven todas las cosas que no digo, las que fueron las que son y las que se pierden. Diría que ese lago está hecho de lágrimas, pero la realidad es que se inunda con pequeños trozos de mi alma que se deshielan sin aviso, sin darme cuenta. Debajo de mi almohada corre un río donde desaparece siempre la apariencia, serenidad o resignación. Donde viven todas las cosas que anhelo, que extraño, que deseo. Diría que ese río está hecho de lágrimas, pero la realidad es que su cauce está trazado con la humedad de mi piel que se asoma con cada eco de su voz. Si alguien pregunta, las lágrimas que forman ese lago ese río, son solo lágrimas… y lo verdaderamente innegable es que ese lago, ese río siga estando ahí, debajo de mi almohada sin importar cuántas veces haya escuchado…

La noche que no es a tu lado, no es noche.

El vacío entre tu espalda y la mía se deshace desde mi empeine hasta tu vientre. El espacio entre tus labios y mis hombros se deshace desde tus manos hasta mis muslos. La noche lejos de tí no es noche y el vacío y el espacio queman. La noche que no es a tu lado no es noche y tu vientre y mis hombros se cantan pequeñas notas de lejanía. La noche es hoy era hoy y es la madrugada era esta la madrugada y es la tarde… esta tarde. Contigo la noche es a las 9, a las 3, las 5, las 2, las 7… Contigo son todas las horas. La noche lejos de tí resguarda mis besos, que son tuyos entre el vacío de mi espalda y la tuya, entre el espacio de tus labios y mis hombros, de mi empeine y…

Invocaciones.

Ejercicios de escritura personales.  A veces, en la noche, me visita lo que hay. A veces, cuando cierro mis ojos es cuando más claro puedo ver y escuchar, a veces hasta puedo tocar. Existe esta dulce cadena, existe un suave yugo que oprime, que abraza, que desangra. Existe. Me he rendido decenas de veces ante lo que ha desgarrado mi fe una y otra vez, y otra. Me he rendido tiempos enteros y lo he intentado todo: desintoxicación, flagelación, indiferencia, aceptación, martirio, complicidad, olvido… todo lo he hecho, todo lo he seguido al pie de la letra, cada instrucción la he cumplido pero no hay ningún escape que funcione. Lo he hecho todo. Lo he perseguido todo. Lo he dejado todo, y las horas de la noche me dicen al oído como una oraciòn que no hay forma de liberación. No la hay. Por Dios y su libre albedrío que…

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