En busca de los fénix.

Nokta es una columna cultural semanal y se publica todos los domingos en Tribuna del Yaqui

¿Parecen años verdad? Cómo si se tratara de un sueño profundo. Primero era la novedad, luego la incomodidad y ahora la añoranza. Es que no estamos hechos para vivir solos. El distanciamiento nos ha hecho reflexionar y revalorar nuestro lugar en los pequeños y grandes núcleos sociales a los que pertenecemos y mientras los líderes mundiales tiemblan por la reapertura de la economía del planeta, los discursos se plantean principalmente hacia los asuntos del ser humano en comunidad cómo si se nos hubiera olvidado la forma de vivir con los otros al borde de dos meses únicamente. 

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, compartió en una entrevista con el Financial Times su comprensión de esta crisis como un evento existencialista para la humanidad, el cuál cambiará la naturaleza del tema de la globalización y la estructura del capitalismo internacional. Yo también lo creo. Escuchaba en una plática que el tema de este 2020 no es el virus en sí, sino todo lo que se ha provocado a raíz de la pandemia. La revista Rolling Stonepublicó hace poco una serie de artículos relacionados con el caos que implicaba no poder reunir a personas en conciertos y cómo eso impactaba en una cadena de valor de productividad de una manera desgarradora. No sólo se trataba de cancelar el concierto o la gira, sino al iluminador, a los transportistas, a los que traían la comida, la infraestructura, y podemos seguir sin terminar. Y ese es uno de los ejemplos más a la mano que puedo darle, pero si eso sufren las grandes industrias imagine entonces a los proyectos artísticos locales. 

Frente a la frontera de la reapertura del mundo, uno que ya se siente diferente desde aquí, desde casa, las cenizas que ha dejado el fuego inician a templarse. Dicen que el ave fénix es un cuento, metáfora, leyenda, figura mitológica, algo que no existe pues. Sin embargo desde aquí yo veo las cenizas moverse y reconfigurarse, cómo si algo quisiera emerger de ellas. Tal vez estoy exagerando y lo que realmente se observa queriendo abrirse paso en las ruinas son personas de carne y hueso, pareciera que se tratara de usted y de mí, renaciendo de las heridas bajo otro espíritu, uno inquebrantable y a prueba de fuego. Será que viene la era que será reconstruida por estos nuevos humanos-fénix, que han recibido el regalo de una segunda oportunidad y de comprender cuál es su lugar en esta tierra bondadosa. Muero de ansias por saber que dirán los poetas y los artistas de ellos. Muero de ansias por renacer. 

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