Mujeres y ambición: el efecto Claire Underwood.

“Such a shame, how naive you are.”

-Claire Underwood.

No saben cómo he batallado para encontrar con que frase iniciar. Me gustaría ser más Claire, y menos Erika en este momento. Me preocupa demasiado lo que van a pensar de mí si es que inicio con la frase:

“Iré directo al grano: el concepto tal cual de la figura de liderazgo de la mujer en Sonora debe evolucionar a un paso más agudo y menos romántico.”

Pero luego lo borré y pensé para mí:

-“No, no, así no, que van a decir, a lo mejor me etiquetan como dura y fría…”

Luego pensé en iniciar con ésta:

-“Considero que el principal problema que tenemos las mujeres en Sonora es el estigma social y moral, que proviene de querer agradar al hombre y adaptarnos a sus expectativas y visión mientras dejamos agonizar a nuestras propias y verdaderas ambiciones.”

Y entonces me dije:

-“No, tampoco, lo van a leer y van a pensar que por eso no tengo pareja y que soy una feminista mal enfocada.”

Entonces, me he descubierto a mi misma atrapada en querer llenar las expectativas de ustedes que me leen. Pensando que tanto con las mujeres y los hombres no atinaría, porque al parecer en mi mente, para estar bien con un género hay que golpear al otro de alguna manera. No me hagan caso, escribo sin configurar bien lo que digo, será que estoy un poco sensible, será que ando un poco condicionada y yo les advertí que cuando escribiría esta columna no sabríamos lo que iba a salir porque la redactaría al final de mi día, cuando ya no tengo fuerzas para intentar quedar bien con nadie y el cansancio del día me hace decir cosas.

La nueva temporada de House of Cards, se centra en la figura de una mujer de poder que da la impresión casi casi de ser una villana. Pero no, esa línea fina entre being a bitch y líder modelo es muy delgada y podemos confundirnos. Para quienes han seguido la serie, Claire Underwood ha sido un personaje que cuando creemos que toda ella es ya previsible, nos sorprende con cosas que nos dejan odiándola o amándola. Esta semana ha sido muy mercadotécnica sobre el asunto de la equidad de género y el día de la mujer. Intentaré, sin tener cifras a la mano, sin haber hecho investigación estricta, sin inclinarme en ninguna postura, comentar lo que yo siento y percibo sobre mi experiencia en estos últimos 35 años de vida como mujer en Sonora. Nada más así, a tanteo, específicamente en el sur del estado pues.

Trabajando en un campo del conocimiento como lo es una universidad, el asunto del machismo me hizo llorar amargamente, pensando que era yo quien estaba haciendo algo mal. Luego, mis ex parejas han decidido que lo que yo considero mi vocación, es algo que no cuadra muy bien con un estilo de vida de pareja, debido a que mis ambiciones, por lo general no cuadran con su personal y particular visión de la rutina de cómo debe ser una familia (ojo, visión la cual no critico, están en todo su derecho de tenerla, en base a como han crecido y lo que han visto en sus propias casas) así que, he tenido que tomar terapia para descubrir al final del asunto, que no, no está mal que yo quiera tener sueños y una carrera y que tampoco está mal querer ser exitosa. El asunto del equilibrio en el hogar es una, y el que no te apoyen en tus alucinaciones de querer cambiar el mundo es otra. Les pido que no confundamos. No soy una feminista mal enfocada, soy una mujer que pide negociaciones.

Mi propia historia reciente como madre, se ha topado con observaciones de: “No estoy de acuerdo como educas a tu hijo”, cuando si ya de por sí, ser madre soltera y responsabilizarse por la manutención a veces no solo tu propio hijo si no del apoyo a tus padres no fuera suficiente para poder obtener algo de margen de oxígeno para que te lo digan de una manera más suavecita.

¿Y qué con las mujeres solteras que están ingresando a su carrera universitaria?, ¿Qué con las mujeres amas de casa que se dedican a su familia de tiempo completo? ¿Qué con las activistas? ¿Qué con las matriarcas? ¿Qué con las mujeres en Sonora sea el papel que sea que tengan? ¿Qué con eso?

Si yo hubiera conocido a Claire Underwood en el 2004, tal vez sería un poco más despiadada para no negociar mi propia voz y ambición. ¿Por qué las mujeres de Sonora no podemos tener algo de Claire? ¿Es malo ser calculadora o sincera? ¿Porqué las mujeres tenemos miedo a que el hombre nos deje o nos apruebe por decir: “Esto es lo que yo quiero, esto es lo que necesito y necesitamos negociar.” A veces, ni siquiera son los hombres con quien no podemos hacerlo, sino ni siquiera con nosotras mismas frente al espejo. Cuál es la razón por la cual ni siquiera podemos enfrentarnos a nuestras madres diciéndoles: “Por favor, te pido que respetes lo que soy y lo que hago”. ¿Cuál es el pecado que traemos arrastrando para estar en silencio?

Claire Underwood se desliza en silencio por toda la serie, pero cuando habla, suelta bombas nucleares. Esta mujer tiene una característica muy singular: no puede mentir. Eso la ha llevado a varios problemas importantes en los episodios. Es una personaje complejo que no tiene miedo a enfrentarse a los riesgos con tal de seguir el pulso que marca su ambición. Yo crecí con una mamá que me decía todo el tiempo (y me sigue diciendo): “Si yo hubiera tenido tus oportunidades, si yo hubiera estudiado, si yo hubiera…” Crecí con una mujer que fue sumamente dura conmigo en la exigencia de la excelencia en lo profesional, pero olvidó prepararme para ser ama de casa. Sin ella saberlo, me arrojó a una realidad para la cual me dió armas, pero omitió los códigos de seguridad para una vida en pareja o “normal”. Y ahora me reclama que soy como soy. Quién entiende eso pues.

Yo fui entrenada para no callarme las cosas, de hecho, batallé para domar mi carácter cuando me dí cuenta que lo que hacía era más que nada causar pequeños caos en las discusiones con mi tono de voz y con aquello que era medio bronca. Mi madre llenó mi cabeza de instrucciones para convertirme en un macho alfa y he batallado un poco con mi lado femenino. Pienso en Claire, una mujer que provoca escenarios y efectos basados en conseguir lo que desea. Si alguien hubiera tomado la fuerza que mi madre me metió en la sangre y la hubiera dirigido con sagacidad, tal vez, no estaría escribiendo esto en este momento. Porque al final del día, soy una mujer con grandes dualidades, entre la necesidad de ser una pareja y mujer con ambiciones que dicta la tradición histórica social-moral y el aspirar a un doctorado o cambiar el mundo; estoy entre querer ser una buena madre pero batallar para encontrar mi verdadera conexión con mi instinto maternal; estoy entre identificar los patrones nocivos y querer escribir una columna sobre mujeres y una actriz de Netflix.

Podría hablar de tantas mujeres clásicas de las que siempre se hablan en estos casos, pero decidí mejor platicar sobre Claire y mi madre. Para ver si haya afuera hay más mujeres confundidas o solo soy yo. ¿Por qué le tenemos miedo al poder….? Y lo que más me llena la cabeza en estos días: ¿Por qué las mujeres creemos que tener ambición está peleado con recibir amor o aprobación? ¿Por qué nos hemos tejido nosotras mismas esta red de soledades? ¿Por qué creemos que está mal negociar lo que necesitamos? A final de cuentas, esto se trata de inversiones…. Mujer: ¿Sabes de verdad cual es el capital con el que cuentas y con quién y en qué lo quieres invertir?

Mis respetos a los hombres y mujeres que tejen redes de confianza entre ambos, y que ayudan a otros a no tener miedo de sus ambiciones y a lograrlas. El egoísmo es un buen aliado cuando se llega a negociar con él.

Don´t get me wrong: Claire es ficción. Pero que interesante compararnos con la ficción, ¿no?.

Cierro con la frase de Denisse Dresser para la campaña de UNESCO México del Día de la Mujer 2016:

“Se trata de educar a las mujeres para la ambición,

la curiosidad, para la aventura, para ampliar el arco moral del universo,

para colocar un cerillo en el corazón de su país y de su mundo.”

Refracción es una columna semanal, se publica todos los jueves en Proyecto Puente


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