Dios, manda llover al desierto.

“Bruscamente la tarde se ha aclarado, 
porque ya cae la lluvia minuciosa. 
Cae o cayó. La lluvia es una cosa que sin duda sucede en el pasado.
Quien la oye caer ha recobrado
el tiempo en que la suerte venturosa 
le reveló una flor llamada rosa y el curioso color del colorado.
Esta lluvia que ciega los cristales
Alegrará en perdidos arrabales
Las negras uvas de una parra en cierto.
Patio que ya no existe. 
La mojada tarde me trae la voz, 
la voz deseada de mi padre que vuelve, y no ha muerto.”
-Jorge Luis Borges.
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Llegabamos mi hijo y yo a casa, y nos quedamos dentro del carro para disfrutar la lluvia…

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