“Como quinientos millones de cascabeles”: Le petit prince.

Nokta publicada en Tribuna del Yaqui el pasado viernes.

“La gente tiene estrellas que no son las mismas. Para los que viajan, las estrellas son guías; para otros sólo son pequeñas lucecitas (…)”

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Escena 1 de la serie animada de Discovery Kids “El Principito“.

Estábamos viendo la televisión Erik y yo, cuando de repente Discovery Kids anuncia el promo de la serie animada de El Principito. A Erik se le pusieron los ojos como de plato, se bajó de la cama de un brinco, apuntó con su dedito a la tele y me dijo: “mira mamá!”. La serie estrenará el próximo 2 de diciembre y ya nos tiene a varios tuiteros en ascuas.

Es un trabajo de arte de 52 episodios. Publicado originalmente en 1943, El Principito es un cuento humanístico y poético muy famoso escrito por el aviador francés Antoine de Saint-Exupéry. Lo escribió mientras se hospedaba en un hotel en Nueva York y afuera ocurría la segunda guerra mundial. Ha sido traducido a 180 lenguas y dialectos.

El 30 de diciembre de 1935 a las 14:45 hrs., después de un viaje de 19 horas y 38 minutos, Saint-Exupery junto con su navegador (Andre Prevot) tuvieron un aterrizaje forzoso en la parte de Libia del desierto del Sáhara en camino a Saigón. Su avión era un Caudron C-630 Simoun n7041 El equipo estaba tratando de volar desde París a Saigón en menos tiempo que cualquier piloto lo había hecho por un premio de 150,000 francos.

Ambos sobrevivieron al aterrizaje pero sufrieron los estragos de la rápida deshidratación en el Sahara. No tenían idea de su ubicación. De acuerdo a sus memorias, lo único que tenían para alimentarse eran uvas, dos naranjas y una pequeña ración de vino. Ambos experimentaron alucinaciones visuales y auditivas. Para el tercer día estaban tan deshidratados que dejaron de sudar. Finalmente, al cuarto día, un beduino en camello los descubrió, salvándoles la vida.

El principito, es una referencia a esta experiencia. Un año después de publicar la obra, en la noche del 31 de julio de 1944, Antoine despegó de una base aérea en Córcega y no regresó.

Las investigaciones plantean que su avión cayó en el mar mediterráneo.

El cuento refleja que la verdadera felicidad no reside en la posesión de objetos, o contar con amigos, pareja, propiedades, o bien, la admiración de los demás.

La historia comienza con una crítica sarcástica a las cosas importantes de la vida y a los adultos, a el “cómo” se condiciona a los niños y se los conduce por el camino “correcto”.

Una de las frases de la historia que ejemplifican esta crítica es: “La geografía, en efecto, me ha servido de mucho; a primera vista podría distinguir perfectamente la China de Arizona. Esto es muy útil, sobre todo si se pierde uno durante la noche”.

Estas críticas a las cosas “importantes” y al mundo de los adultos son la agenda del libro a lo largo de la narración. Regalar El Principito puede ser un magnífico obsequio de navidad, no sólo para los niños pequeños, sino para nosotros mismos por todo lo que la obra significa.

A partir de la semana que entra, Erik y yo nos sentaremos a ver la serie, y, como buen crítico de arte (todos los niños lo son) comentaremos la obra… Él, sin saber leer aún, y yo, redescubriendo lo que leí hace como veinte años. Obviamente sus comentarios y preguntas serán sobre cosas divertidas e interesantes, como el ¿porqué la rosa es roja y no lila?… definitivamente no como las que nos hacemos los adultos sobre arte y teorías interminables, porque al parecer, como le dice el zorro al principito: “Lo esencial, es invisible a los ojos.”

Enlace para leer el libro en línea.

Que disfruten el fin de semana. Recuerden, Dénse tiempo, y hagan cultura. Besos.

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Comments

  1. Alexis Azcárate Responder

    Erika, me parece esplendido tu artículo sobre Le Petit Prince, aunque difiero en relación a tu afirmación de que el cuento refleja que la verdadera felicidad no reside en contar con amigos, cuando en realidad esta joya literaria hace una apología de la amistad.

    Por otra parte, este cuento que en mi opinión es más un cuento para adultos que para niños, desde luego sería un muy buen regalo de Navidad; no obstante, yo he encontrado a varias personas a quienes les parece aburrido, quizá porque no saben encontrar el encanto de las numerosas frases que en él se encuentran, como la que tú mencionas casi al final de tu artículo: “Lo esencial es invisible a los ojos”.

    Recibe un cordial saludo.

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