Lica, de Paula Martins y Jonathan Lameda.

Creo que lo mío es lo abstracto. Me llama de sobremanera tener la libertad de correr con la mirada…. Bajar, subir, voltear. 

Cuando entré a la sala lo primero que imaginé fue el universo. Luego la tierra, el agua, el viento… Sentí como entraba a un trance ligero donde me veía por encima, en la atmósfera, observando  hacia abajo. 

Después era como si estuviese dentro del agua, suspendida, mi cabello flotaba y mis ojos se entreabrían. Mi piel estaba oprimida. 

Luego sentí calor. Sentí la tierra caliente. Las piedras, la picazón. Lo aspero. 

Después volteé y ví atardeceres. Atardeceres y poesía. 

Eso fué lo que yo ví. 

   
    
    
    
    
    
    
    
    
    
    
    
    
    
    
    
    
    
    
    
    
    
    
   


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